Y esta vez sí que cumplí con el plazo, claro, que este objetivo era mucho más fácil que el primero. Se trataba de hacer los laterales de la casa, y en cada uno de ellos había que aplicar un árbol. Además de la aplicación, van bordadas unas flores y uno de ellos lleva unos cuantos pajaritos. He decidido que todo lo que sea bordado va a ir del mismo color (el 535 de DMC que es el que me enviaron con las telas), excepto las flores que serán de colores alegres. Espero que el contraste quede bien, porque no pienso deshacerlo.
Como se suele decir, este objetivo ha sido... ¡coser y cantar!
Tanto me gustó la experiencia del primer taller de fofuchas, que sin pensármelo me apunté al segundo. En este taller teníamos que hacer un granjero y una florista. Todas empezamos por el granjero, que a primera vista tenía más trabajo, ya que había que hacer el efecto desgastado de los pantalones y utilizar una servilleta para la camisa. Después de tres clases el granjero estaba listo, con su peto vaquero desgastado, su camisa de cuadros y sus botas de cordones. ¿Y qué me decís de los complementos? ¡El sombrero de paja y el rastrillo fueron todo un acierto! En mi caso descarté a la florista porque no terminaba de convencerme, pero busqué una alternativa para ocupar las dos clases que nos quedaban.
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