Sí, ya lo sé, seguro que estáis pensando... pero ¿dónde va esta enseñando cosas navideñas a esta altura de año? pues porque no sé muy bien el por qué, pero se me había despistado la foto y no os lo había enseñado. En el puente de diciembre, con tantos días libres se nos ocurrió que podíamos hacer dos maceteros para las flores de pascua, uno para mi madre y otro para mi hermana. Pues dicho y hecho, nos pusimos entre las dos y en un periquete los teníamos hechos. Los dos iguales y los dos hechos a medias con mucho, mucho cariño.
Tanto me gustó la experiencia del primer taller de fofuchas, que sin pensármelo me apunté al segundo. En este taller teníamos que hacer un granjero y una florista. Todas empezamos por el granjero, que a primera vista tenía más trabajo, ya que había que hacer el efecto desgastado de los pantalones y utilizar una servilleta para la camisa. Después de tres clases el granjero estaba listo, con su peto vaquero desgastado, su camisa de cuadros y sus botas de cordones. ¿Y qué me decís de los complementos? ¡El sombrero de paja y el rastrillo fueron todo un acierto! En mi caso descarté a la florista porque no terminaba de convencerme, pero busqué una alternativa para ocupar las dos clases que nos quedaban.
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